magrebí

¡Ay, del pobre magrebí!
Que cuando lo vio todo oscuro
quiso soñar un futuro
muy lejos de allí.

Creyó encontrar la manera
de poder cambiar de vida
y equivocó la salida
al subirse a esa patera.


Sonrió al dejar el hambre atrás,
sin darse cuenta que el hambre sigue,
que la miseria te persigue
no importa a donde vas.

Y se lanzó con otros cientos
a cruzar por el estrecho
creyendo que el mar está hecho
para seguir tus sentimientos.

¡Ay, del pobre magrebí!
Que dejó todo al otro lado
y cuando se creyó salvado,
vino a mi costa a morir...



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