Que cuando lo vio todo oscuro
quiso soñar un futuro
muy lejos de allí.
Creyó encontrar la manera
de poder cambiar de vida
y equivocó la salida
al subirse a esa patera.
Sonrió al dejar el hambre atrás,
sin darse cuenta que el hambre sigue,
que la miseria te persigue
no importa a donde vas.
Y se lanzó con otros cientos
a cruzar por el estrecho
creyendo que el mar está hecho
para seguir tus sentimientos.
¡Ay, del pobre magrebí!
Que dejó todo al otro lado
y cuando se creyó salvado,
vino a mi costa a morir...
No hay comentarios:
Publicar un comentario