lo llegamos a estropear.
Existe un camino lento
del amor a pelear.
¿Porque de un matrimonio,
una supuesta apuesta de amor,
saltaron dos demonios
tan ansiosos de rencor?
Perdimos nuestra amistad
y nos perdimos el respeto
e hicimos de esta crueldad,
al parecer, el nuevo reto.
No me quieres, no te quiero
¿Por qué no dejarlo así?
Para poder partir de cero
e intentar simplemente... vivir.
Todo se tornó una batalla
desleal, encarnizada
y cruzamos aquella raya
donde ya no importa nada
más que buscar herirnos los dos
¿Por qué esta lucha a muerte
en vez del simple adiós?
¿Por qué no un “te deseo suerte”?
No te quiero, no me quieres
pero no me dejas marchar
y me atacas, y me hieres
y yo sólo busco verte llorar.
Vivían dentro de nosotros,
ocultos en el lodo,
dos seres como ya vimos otros
dispuestos a luchar por todo:
Por los niños, por dinero,
por los amigos, por la casa...
No me quieres, no te quiero
¿Pero qué diablos, nos pasa?
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